El grupo terrorista Colmillos Blancos, escondido en bosques y cuevas en una confluencia en el sur de Bavaria, comenzó a atacar residencias de hechimantes desprotegidas en el campo, y pronto escaló el conflicto hasta incluir secuestros de niños y ataques a hospitales.
Aún más horrible para los hechimantes fue el hecho de que los lupinos empezaran a hacer lo impensable: aparecerse ante mundanos e incluso reclutarlos.
Durante el invierno de 2015 empezaron a aparecer los primeros informes de ataques coordinados a comunidades de hechimantes. A medida que aumentaban en tamaño y regularidad, las autoridades empezaron a darse cuenta de que todos ocurrían en luna llena o en fechas cercanas.
En el verano del 2016 se produjo un gran ataque contra París. Afortunadamente, el ataque fue detenido, con varios Ajenos abatidos.
Las escaramuzas en los cónfluxes bávaros y prusianos no disminuyeron. Las tácticas de guerrilla de los Ajenos demostraron ser extremadamente efectivas.
En pleno verano del 2019, la niebla que rodeaba Avalon se hizo cada vez más densa y profunda. Finalmente, la isla entera pareció desvanecerse, volviéndose inaccesible al mundo exterior. La desaparición de Avalon repercutió a través de los cónfluxes europeos. Todos y cada uno de los intentos de contactar o llegar a la Isla de las Brumas han fracasado estrepitosamente.
El Consejo de Reguladores presenta a los cónfluxes de Centroeuropa un plan para combatir la creciente amenaza de los Ajenos. Los cónfluxes se muestran de acuerdo y se concede autoridad ampliada al Consejo de Reguladores. Los Guardianes enseguida imponen limitaciones a la libertad de reunión, movimiento y expresión en los Cónfluxes de Centroeuropa.
En respuesta a lo que se denomina "una opresión sistemática de los Ajenos", varios grupos terroristas, incluidos los Colmillos Blancos, declaran la guerra a la Sociedad Hechimante.
La Orden de Guardianes responde desplegando rápidamente unidades y tropas a lo largo de las fronteras de Centroeuropa.
La guerra llama a las puertas de la Escuela de Czocha, la Orden de Guardianes declara la Ley Marcial en el cónflux. Con la institución tan cerca de la línea del frente, el plan de estudios cambia drásticamente y los profesores son militarizados para impartir versiones de emergencia de sus clases, con el fin de ayudar al esfuerzo de guerra. Czocha se ha convertido en un hospital de campaña y se recluta forzosamente a todo el alumnado.
La Directora ordena la evacuación mientras la escuela se prepara para convertirse en un puesto avanzado militar. El profesorado está reforzando las protecciones de Bothwell mientras los estudiantes se preparan para partir. El ambiente está cargado de tensión
Las conexiones con el mundo exterior se desmoronan. Búhos y otros familiares desaparecen cuando se viaja hacia y desde Bothwell. Los mensajes ya no llegan. Los puentes rúnicos se derrumban. Se cree que algunas personas lograron escapar, y hablan de las murallas de Bothwell cobrando vida para tornarse en una peligrosa trampa.
En Czocha, la situación es crítica. Los suministros son escasos, la comida es un lujo y los sobrevivientes están exhaustos. Sin embargo, un convoy de rescate, compuesto por conscriptos y hechimantes heridos, rompe el cerco al cónflux. A pesar de la incertidumbre, la esperanza persiste. Sin embargo, a lo largo y ancho del mundo, la magia se tambalea, los objetos mágicos pierden poder y las protecciones ancestrales se debilitan. Esto ha impulsado a las Órdenes a explorar magia prohibida y antigua en busca de respuestas.
El cónflux de Belem tomó la decisión de cerrar sus puertas y ocultarse bajo las profundidades del océano Atlántico cuando el conflicto de la Guerra Ajena comenzó a afectar sus aguas. Las primeras hostilidades de la guerra amenazaron la paz y la armonía que tanto valoraban en Belem. La seguridad y la preservación de su hogar submarino se convirtieron en prioridades absolutas.
En noviembre del pasado año, la Academia sufrió un ataque ajeno de gran intensidad. A pesar de la activación de defensas autónomas y la intervención de elementos internos, se confirmó la presencia de entidades de las Dimensiones Mazmorra y runas de cancelación estructural vinculadas a prácticas prohibidas. Gracias a decisiones excepcionales y a un ritual de gran potencia, la academia y su confluencia sobrevivieron.
El pasado febrero, un portal de naturaleza demoníaca fue abierto bajo el cónflux de El Escorial, permitiendo la entrada de criaturas ajenas con claras propiedades procedentes de la Dimensión Mazmorra conocida como Ulmarach. Durante tres días, la Orden de Guardianes combatió sin tregua ante de que el portal se cerrara tan misteriosamente como se había abierto. Las pérdidas fueron devastadoras: treintaiuna bajas confirmadas, cinco desaparecidos, tres confluencias severamente desestabilizadas.
Aparte del intento en Piedralberche, El Colmillo Blanco ha llevado a cabo en los últimos meses incursiones fallidas en Brigantia, Obila y Vía Ferrata. Aunque desorganizados, parecen actuar con una estrategia de desgaste que ha causado daños en los paladiones de los cónfluxes de Doñana y Penacova. Se ha confirmado la aparición de sátiros, ménades y faunos ajenos, vinculados a Helmántica y su red emocional.
Convocado por el Cónclave Peninsular en virtud de los protocolos rituales de 1138, este año de 2025 se celebró el primer Congreso del Silencio en más de siglo y medio. Se creó un consejo encargado de gestionar los recursos del Cónclave para hacer frente a la amenaza ajena, y en un extraño giro de los acontecimientos, la Orden de Guardianes retiró de la Península sus tropas provenientes del resto de Europa. Fue un gesto político contundente que alteró equilibrios, debilitó protecciones y dejó claro que la unidad tenía un precio.
Convocado por el Cónclave Peninsular en virtud de los protocolos rituales de 1138, este año de 2025 se celebró el primer Congreso del Silencio en más de siglo y medio. Se creó un consejo encargado de gestionar los recursos del Cónclave para hacer frente a la amenaza ajena, y en un extraño giro de los acontecimientos, la Orden de Guardianes retiró de la Península sus tropas provenientes del resto de Europa. Fue un gesto político contundente que alteró equilibrios, debilitó protecciones y dejó claro que la unidad tenía un precio.
Durante la Fiesta de las Candelas, cuando los cónfluxes encendían velas y abrían sus patios a visitantes y ofrendas, llegó La Noche de las Llaves Rotas. Alguien logró falsificar los patrones rúnicos que autorizan la apertura de los paladiones en varios cónfluxes fortificados. Puestos tomados en minutos y refugios expuestos antes de que sonara alarma. El Colmillo Blanco ejecutó golpes precisos y se retiró, dejando decenas de hechimantes muertos y una certeza: ya no podemos fiarnos de nadie.
El cónflux se disolvió en un éxodo tan rápido como silencioso. En público se atribuye al agotamiento, el miedo y la falta de apoyos en plena guerra; también a la sensación de que la costa ya no puede sostener más pérdidas. Sin embargo, quienes estuvieron allí hablan de defensas que exigían el doble de sus ritualistas y de un exceso de energía arcana que dejó de existir. Queda una intuición: que Rías Baixas sostiene algo antiguo, y que ya no puede permitirse que se consuma su confluencia sin poner en riesgo que aquello que mantiene a raya se libere.
Tras las últimas crisis, el Dragón de Cracovia, Smok Wawel, reclama el castillo de Czocha como su guarida y hogar. El rector Archibald Brimstone no tiene más remedio que aceptar su imposición: la escuela se encuentra en primera línea del frente este y su caída habría sido un golpe irreparable. Desde entonces cesan los ataques Ajenos en la región: nadie se atreve a desafiar a un dragón adulto de casi un milenio de edad. A cambio, Czocha vive bajo el yugo del dragón.
En un paso fortificado de los Pirineos, una patrulla peninsular detuvo a un grupo llegado desde la región franca con salvoconductos en regla y una detenida encapuchada. La disputa por la jurisdicción y la custodia de la prisionera escaló a maldiciones a quemarropa; el paladión local devolvió la descarga y hubo muertos a ambos bandos. Antes del amanecer, los Reguladores peninsular y franco precintaron el lugar, confiscaron pruebas y atribuyeron el choque a un “ataque Ajeno”.
Durante la noche del Buenfuego, en un bosque oculto en las montañas cántabras, las tribus keltíberas se reunieron en un Baile. Fue tanto un consejo de guerra como una reunión de memoria y juramento. Allí decidieron acudir en auxilio de la alta sociedad hechimante peninsular: con independencia de juramentos, obediencias o alianzas, la península es tierra compartida, su equilibrio también es asunto suyo. La mera decisión puede cerrar heridas… o convertir el conflicto latente entre los nuestros en algo imposible de contener.
Tras meses de violencia abierta, la guerra entró en una pausa incómoda. No hay paz, ni mucho menos, ni los hechimantes pueden cantar victoria, pero sí se puede hablar de una tregua nacida de fracturas internas entre los Ajenos, nuevas alianzas inesperadas y el temor a fuerzas que aún no se muestran. Los ataques disminuyeron, las fronteras se tensaron y todos comprendieron lo mismo: el conflicto no ha terminado, pero está esperando a que algo cambie para continuar.
Piedralberche abre sus puertas a emisarios de gremios, talleres, cónfluxes y familias legadas. Vienen a medir, tentar y reclamar más que a enseñar. En los pasillos circulan cartas selladas, juramentos discretos y promesas de tutela con letra pequeña y redes de recomendaciones que pesan más que un examen.. En corredores y bibliotecas se intercambian sellos, referencias y promesas de reciprocidad: hoy te abren una puerta, mañana te llaman a pagar el favor. Nadie firma sin leer dos veces.
Como cada noviembre, la academia Piedralberche se prepara para el fin del año de estudios, un mes antes del solsticio de invierno.
Los bachilleres preparan sus tesis, todos se disponen para el baile de fin de curso, pero hay algo en el aire, una tensión que, sin tener un nombre claro, se cierne sobre la academia y la Sociedad Hechimante.